En breve: El ROA mide la rentabilidad de una empresa en relación con el total de sus activos, calculándose como la utilidad neta dividida por los activos totales. Muestra qué tan eficientemente la empresa usa sus recursos para generar utilidad, independientemente de cómo estén financiados.
A diferencia del ROE, el ROA no se ve afectado por el nivel de endeudamiento, lo que lo hace útil para comparar la eficiencia operativa entre empresas con distinta estructura de financiamiento.
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