En breve: El flujo de caja proyectado es una estimación de los ingresos y egresos que tendrá una empresa en los próximos períodos, generalmente entre 3 y 12 meses. A diferencia del flujo de caja histórico, que registra lo que ya ocurrió, el proyectado permite anticipar si la empresa tendrá suficiente efectivo disponible para cumplir sus compromisos futuros, o si necesitará ajustar gastos, negociar plazos o buscar financiamiento con anticipación.
Construir un flujo de caja proyectado parte de los mismos elementos que uno histórico —saldo inicial, ingresos y egresos— pero con la diferencia de que las cifras son estimadas en base a contratos vigentes, comportamiento histórico de pago de clientes, y compromisos ya conocidos con proveedores.
La precisión mejora considerablemente cuando se basa en datos reales y actualizados de comportamiento de pago —por ejemplo, cuánto se demora en promedio un cliente en pagar— en lugar de asumir que todos los cobros ocurrirán en la fecha de vencimiento de la factura.